Lolas (el espíritu de Lola de la Rosa)


Nacer o criarse en un barrio, más bien en un camino que creció y se hizo barrio, puede parecer algo trivial y sin importancia pero, nacer en un barrio donde el camino unía a casi todas las casas a la derecha y a la izquierda de la Ermita de San Bartolomé de Geneto, echando la vista atrás, fue un privilegio porque éramos una gran familia. Una familia en que por lo general daba igual que nacieras hombre o mujer, lo importante es que te hacían sentir importante y capaz de comerte el mundo contando con el apoyo de tu entorno. 

Pasados los años, puedo decir con orgullo, que mi barrio ha sido un barrio que ha luchado por la igualdad, donde las casas del camino eran conocidas como la casa de Lala la de Gregorio, la casa de Gabriela la de Julio o la casa de Lola la de Andrés. Ellas tiraban de sus familias para adelante pero siempre a la par de sus maridos, tanto es así que, con los años, la mayor parte de ellas se quedaron viudas y como dice una de las vecinas, "no somos viejas de las de antes que se ponían un pañuelo en la cabeza, se vestían de negro y se encerraban en casa. Somos mujeres fuertes y bastante hicimos por ellos mientras estaban vivos, ahora nos toca vivir lo que nos quede". 

En mi barrio siempre ha habido igualdad, si el marido trabajaba ella organizaba la casa pero en la mayoría de las casas los garbanzos los traían entre los dos. Si había una excursión o una actividad los fines de semana ahí estaban ellas al pie del cañón, que llegaban las fiestas, ellos cargaban al santo y ellas cargaban a la virgen, que había que ir a pelear con el ayuntamiento, para allá que se iban y si los maridos decían "ya iremos", ahí se plantaban ellas. Que los hombres se iban por la tarde a la asociación de vecinos, pues ellas también iban, se reunían y organizaban talleres, clases de gimnasia o defensa personal.

De entre todas estas mujeres, uno de los referentes de mi infancia y juventud fue Lola, hija pequeña de una gran familia, en que el padre enviudó joven y volvió a casarse con Doña Norberta, quien quiso y crió a los hijos del primer matrimonio y a los suyos propios sin hacer distinción y a los que se acercaban a su casa a merendar. Apoyó a cada uno de ellos y ellas a que se comieran el mundo. Tanto fue así, que de su familia arranca la fundación de la asociación de vecinos a finales del franquismo, la fundación de la agrupación folklórica en el año 1982 y la asociación de mujeres a finales del año 1996. 

 
       
Grupo floklórico en las fiestas de San Bartolomé.   

Dolores de la Rosa Mesa (Lola) vino a este mundo en la primavera del año 1955 en el barrio lagunero de San Bartolomé de Geneto (Tenerife). Aprende de sus hermanas y hermanos mayores grandes lecciones de vida y es la primera de la familia que cursa estudios universitarios, filología y pedagogía, ¡dos carreras nada menos!

Si algo cabe destacar de ella es su afán por conseguir que las personas de su entorno, en especial la mujeres, se valiesen por sí mismas y que unieran sus fuerzas contra las injusticias o la desidia política con los barrios pequeños de su ciudad. Así, por ejemplo, a finales de los años setenta del siglo XX, se llevó a muchas de las mujeres del barrio a protestar a la puerta del ayuntamiento para que se asfaltara el camino de San Bartolomé porque en los días de invierno era un verdadero lodazal y los niños y niñas del barrio o los más mayores no podían ir a clase porque tampoco había un servicio de guaguas (autobús en Canarias) que los llevara. Y claro está, tanto ruido hicieron que lo consiguieron.

Lola dedica los primeros años de su vida profesional a formar a los pequeños y pequeñas del barrio impartiendo clases como "maestra de preescolar" en su propia casa. A los pocos años comienza a formar a personas en desempleo, como formadora del Servicio Canario de Empleo. Finalmente en el año 1988 comienza a dar clases como profesora de Formación Profesional en el Instituto de Los Gladiolos, de la capital tinerfeña, centrando su perfil profesional en la familia de Servicios a la comunidad, que por aquellos años se centraba en el ciclo de "Animación Sociocultural".

Cuando sus alumnos y alumnas terminaban los estudios de Formación Profesional los orientaba y ayudaba a formar su propia empresa, asociándose entre ellos y ellas. Y siempre les decía que la metas y barreras nos las poníamos nosotros, que con esfuerzo eran capaces de todo lo que se propusieran.

En el barrio que la vio crecer,  en el año 1996 da fruto la semilla que plantó entre las mujeres de su entorno y, gracias a su impulso, nace "MAGARZA" la primera asociación de mujeres de la ciudad de San Cristóbal de Laguna y muy posiblemente de Tenerife. La asociación busca crear un foro de participación cultural, social y reivindicativo de los derechos de las mujeres en su barrio y en su ciudad, fomentando el espíritu de lucha de las mujeres y la cohesión grupal, porque juntas eran capaces de muchas cosas.

Logo de la asociación de mujeres.

Desgraciadamente la vida de Lola termina muy pronto y a finales del siglo  XX, se vio afectada por el cáncer, hecho que no la hizo desistir en su lucha por los derechos de las mujeres. Se enfrentó a él con todas sus fuerzas llegando incluso a viajar fuera de su isla natal para tratarse en Barcelona, consiguiendo ganarle la partida pero cuando regresó a casa ya recuperada, con las defensas muy bajas, cogió el virus del hospital que sí que no pudo superar, falleciendo en 2005 (a los 50 años de edad) en su isla natal y dejando un gran vacío entre su familia y amistades.

Tal vez Lola, a lo largo de su vida, no hizo nada de relevancia para la humanidad, pero dejó una semilla imborrable y el espíritu de lucha y superación en aquellas personas que tuvimos la suerte de conocerla o compartir la vida con ella, tanto es así que las mujeres del barrio que la sobrevivieron, en su mayoría octogenarias a día de hoy, siempre suelen decir "¿Tú qué crees que haría Lola?".


Hermanas mayores de Lola, Ercilia y Lala, recordándola.

El espíritu de Lola y su memoria hizo que en 2017 un cineasta canario, Guillermo Cubillo se decidiera a contar su historia a través de una obra de teatro protagonizada por las mujeres octogenarias que forman la asociación y que convivieron con ella. A su edad se liaron la manta a la cabeza y organizaron incluso un "CROWDFUNDING" en que, a cambio de una pequeña colaboración económica, se podía conseguir desde un bizcocho casero elaborado con huevos de corral hasta una mantelería bordada a mano. Recaudaron el dinero y sacaron adelante el proyecto haciendo una película y una obra de teatro. Nace así LOLAS, que hará que la historia de nuestra protagonista y de las mujeres de su entorno, incluidas sus dos hermanas mayores, pase a la historia.


Agradezco desde aquí la ayuda de las mujeres de mi barrio, y entre ellas mi hermana pequeña (casada con un sobrino de Lola).

Pueden encontrar más información en la página de Facebook, o en el LOLAS, en lagavetaproducciones.com.




Comentarios

  1. Qué biografía tan interesante la de Lola y que bien has encuadrado su figura. Me ha encantado leer tu entrada, muchas gracias por compartir y difundir la obra de ésta gran mujer

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